Riesgos para la salud

Casi desde su descubrimiento en 1879, el uso de la sacarina como un edulcorante artificial, no nutritivo ha sido el centro de varias controversias sobre los posibles efectos tóxicos, el más reciente se centra en la carcinogénesis de vejiga urinaria de la sacarina sódica en ratas cuando se administra a dosis altas en estudios de dos generaciones. No se ha observado ningún efecto carcinógeno en ratones, hámsteres y monos, y numerosos estudios epidemiológicos no proporcionan evidencia clara o coherente para apoyar la afirmación de que la sacarina sódica aumenta el riesgo de cáncer de vejiga en la población humana. Se espera que el mecanismo de acción de los estudios en una especie sensible, la rata, siga proporcionando información útil para evaluar el riesgo potencial para el consumo humano de sacarina. A diferencia de los típicos agentes carcinógenos que interactúan con el ADN, la sacarina sódica no es genotóxico, pero conduce a un aumento en la proliferación de células del urotelio, el tejido diana solamente. También parece que el efecto de la sacarina es modificado por la forma de la sal en el que se administra, a pesar de las concentraciones equivalentes de sacarina en la orina. La forma química de la sacarina en la orina no se ve afectada, y no hay evidencia para un receptor celular específico para la molécula de sacarina. Los cambios en varios parámetros urinarios, tales como pH, sodio, proteínas, silicatos, volumen y otros, parecen influir en la reacción del urotelio con la administración de sacarina sódica. El contenido de silicio precipitado y / o cristales parece ser generado en la orina en circunstancias específicas, en calidad de material microabrasivo, citotóxico. Utilizando un modelo matemático de la carcinogénesis, que abarca la dinámica temporal y la complejidad del proceso a un nivel celular, incluyendo las transiciones espontáneas genéticas, se ha demostrado que los efectos de la sacarina sódica pueden explicarse completamente en términos de su influencia no genotóxico en la proliferación de células. En la interpretación de estos estudios analíticos en el contexto humano, en particular en lo que se refiere al medio urinario que parece ser crucial en el efecto de la sacarina sódica, se nos lleva a la conclusión de que existe un efecto umbral en ratas macho y que un efecto sobre el urotelio humano es improbable incluso en los niveles más altos de consumo humano.